Ricardo Musse Carrasco: «El cambio en la educación exige decisiones estructurales» / Por Nivardo Córdova
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ENTREVISTA: Nivardo Vasni Córdova Salinas (*)
Ricardo Santiago Musse Carrasco (El Callao, 1971) es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Actualmente es subdirector de la I.E. INIF48. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Además ha publicado «Crónicas anómalas» y «Raros peinados nuevos» y (2025), selección de sus textos periodísticos. Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí).
—En primer lugar, ¿podrías relatarnos algunos datos biográficos de tu itinerario vital?
— Fui parido, hace medio siglo, en el achorado Callao -convulsamente nostálgico en mi corazón- durante el félido sol zodiacal (agosto); un 11 de agosto del Señor. Mi progenitor, circunspecto, maleño y de prosapia italiana, china e inglesa, se le acuñó esta identidad civil: Fermín Ruperto Musse Elliott. A mi madre, de linaje tallanca, un pan de Dios -metáfora creada, taxativamente, para ella-, la siguiente: Alicia Carrasco Lazo. Al primogénito, alumbrado un cuarteto antes que mis latidos, se le asignó el nombre de mi padre: Fermín Martin Musse Carrasco y a la ultimogénita, aposentada en su nacionalidad hibrida, peruana de pura cepa y estadounidense por residencia, este: Clara Lucía Musse Carrasco. Surqué la Educación Básica Regular, específicamente, el nivel secundario, por tres Grandes Unidades: “Melitón Carvajal” (Lince), “José Olaya Balandra” (Callao) y “Carlos Augusto Salaverry” (Sullana). La primaria, en la escuela Nº 1069 (Lince). Me gradué de docente de Biología y Química en el Instituto Superior Pedagógico Público “Hermano Victorino Elorz Goicoechea” (Sullana) y de Abogado en la Universidad Católica “Los Ángeles de Chimbote” (Sullana).
— Como docente, ¿cómo ves la situación de la juventud peruana en la actualidad?
— La juventud -como aquella a la que me adscribí hace, aproximadamente, 20 años- se encuentra asaeteada por los tanteos, escarbando -neuróticamente- sus insolentes (pero, ineludibles) experiencias, procurando asir conjeturas más que certezas, y eso, es una humanizadora atribución que les asiste, dado que los horizontes prematuros son una imposibilidad que, paulatinamente, se van perfilando en esta eternidad de vivir carente de absolutos. Ergo, despojémonos de la ignara punición hacia nuestra juventud actual.
— ¿Es posible forjar un cambio social a partir de la educación?
— El cambio en la educación demanda decisiones estructurales. Empero, se debe principiar con mejoramientos y en este plano sí le cabe al profesorado involucrarse; entonces coadyuvarán desbordando -hasta desgarrarse didácticamente- sus apasionamientos en las interacciones pedagógicas, modelizándose como genuinos lectores no solo de sus áreas curriculares, amoldándose a las palpitaciones de sus contextos de actuación, proscribiendo la aviesa costumbre de desnaturalizar las normas para su mezquina conveniencia y, fundamentalmente, que su sola presencia motive -influjo que mi persona siempre ha desencadenado en el alumnado-, repercutiendo, de manera determinante, en la construcción vital de su horizonte.
—¿Cómo nació tu vocación literaria?
— El oficio de demiurgar belleza con los grafemas y los fonemas procede del esperma divino; convencido estoy, a mis cincuenta años, que Dios, de balde, me lo ha obsequiado. Luego, en la acuosidad del útero materno, los latidos supremos otorgaron, con su lirico acompasamiento, el ritmo de la eternidad de mis realizaciones poéticas.
—¿Qué buscas a través de la literatura, especialmente la poesía?
— El oficio de demiurgar belleza con los grafemas y los fonemas procede del esperma divino; convencido estoy, a mis cincuenta años, que Dios, de balde, me lo ha obsequiado. Luego, en la acuosidad del útero materno, los latidos supremos otorgaron, con su lirico acompasamiento, el ritmo de la eternidad de mis realizaciones poéticas. Decirme que el lenguaje, en su faz versística, me revela y transparenta los entretelones de la existencia. Que el universo lirico que se engendra patentiza los fundamentos verbales sobre los cuales se funda el mundo divinizado.
— ¿Qué rol tiene el arte dentro de la educación y formación de una persona?
— Suscitar, de modo deliberado, el conocimiento en el alumnado que se encuentra poblado -subjetivamente- de un microcosmos intangible que lo humaniza y que, al expresarlo, se reconcilia con la perennidad discursiva de su esencia.
(*) Nivardo Vasni Córdova Salinas, es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura (UDEP), periodista profesional colegiado y director del diario digital Río Hablador. Es estudia Maestría en Comunicaciones en la Escuela de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
